Un Franco, 14 Pesetas
Tenía ganas de ver esta película. Me habían hablado muy bien de ella y ciertamente, no me defraudó. Carlos Iglesias, su director, muestra en su ópera prima un nivel bastante aceptable dentro de lo que es el cine español, y nos enseña lo que padecieron tantos y tantos españoles en las décadas en las que los emigrantes partían de aquí, no venían. Él mismo (Martín) y Javier Gutiérrez (Marcos) parten hacia Suiza, en busca de conseguir un dinero para regresar a España con mayores posibilidades en un futuro. Allí encuentran sorprendidos un país repleto de libertades individuales y unas condiciones de vida y trabajo increíblemente superiores a las que tenían en su tierra natal; un año después, son las mujeres de estos y el hijo de Martín quienes parten hacia allí, instalándose y acoplándose a una nueva vida.
Narrada con un buen tono clásico y con una fotografía excepcional, añade buenas dosis de humor e ironía, además de retratar bien lo que fue esta época dura para los emigrantes españoles. Para este retrato de la falta de libertad española, se muestran, por medio de comparaciones, la escasez de derechos y libertades que sufría España, y como a pesar de todo, los protagonistas sufren una enorme añoranza de regresar a su país, a pesar de todas las penalidades. Desde luego, la película invita a la reflexión, a pensar como hemos pasado de emigrar a ser receptores de inmigrantes, y sobretodo, como lo hemos olvidado, (mal)tratando a los que vienen en busca de una vida mejor, al igual que hicieron nuestros padres o abuelos en el pasado.
A pesar del bajo presupuesto de la cinta, un reparto más que bueno, con una Nieve de Medina maravillosa, un Carlos Iglesias muy aceptable, con jocosos comentarios y realista interpretación, y un Javier Gutiérrez, que siempre es un más que buen secundario, esta película convence y muestra una realidad de la que no hace tanto.
